La paz es un nudo que siempre vuelve a enredarse, y tú lo desenredas con la delicadeza de quien desnuda una flor
Felicidad imberbe.
Y me aferré a todo atisbo de felicidad. Me agarré con uñas y dientes a aquellas efímeras sonrisas, a aquellas falsas ilusiones, y como eran poco consistentes resbalé y me dí contra el suelo. Estaba en la cima del Everest de la felicidad y caí de golpe, empicada, a velocidad de vértigo. Y dolió, aunque mi felicidad no fuese más que un maldito sueño. Puedo decir que aún no sé qué es sentirse plena y plenamente feliz y que hay algo que me dice que nunca llegaré a saberlo porque la felicidad plena no existe. Nos pasamos la vida anhelando esa felicidad, ese bienestar máximo que nos prometieron un día. Y no existe. Perdemos el tiempo en esa causa perdida. Ese es el error fundamental del ser humano. Vivimos para ser felices y nadie ha podido demostrarnos que la felicidad exista. Dejamos de vivir, para centrarnos en buscar ese arquetipo que nunca llega. Y así nos olvidamos de disfrutar cada momento y, cuando llega el final, ni hemos encontrado la felicidad ni hemos vivido. Y entonces, nos jo...
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